Este mes asistí a la representación de la tragedia de Sófocles Antígona. Siempre me han gustado las tragedias clásicas  y esta en concreto estaba muy bien representada. Unos días después me vino a la mente una reflexión sobre las leyes, a raíz de la historia de Antígona. Para quien no conozca el mito, un resumen de Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Antigona. Lo que mas me impresionó de la obra fue el dialogo entre Creonte y Antígona, donde esta le recrimina al rey que imponga su ley por encima de las leyes de los dioses y las costumbres de los antiguos. Y me hizo pensar que hoy en día hemos llegado a unan situación similar. Las constituciones, las leyes democráticas  se han convertido en sagradas, y deben ser obedecidas por encima de todo. Pero debemos recordar que por encima de las leyes humanas está la Ley de Dios (y para los no creyentes la ley natural). Yo no puedo acatar la ley del aborto porque un parlamento diga que es justa (hay muchos ejemplos, eutanasia, impuestos injustos, y cualquier expresión de la coacción del Estado).  Decía un sabio griego, Protágoras: “El hombre es la medida de todas las cosas”. Juan Pablo II añadió a esta afirmación lo siguiente: “Pero la medida del hombre es Dios“. No somos infalibles, y la verdad no es cosa que se pueda cambiar. “Lo que es, es, y lo que no es, no es” concluyó Parménides. Aquí entra la cuestión del relativismo, la verdad objetiva y la realidad, que daría para otro articulo.\r\n\r\nLo fundamental es tener la valentía de Antígona para defender aquello que sabemos que es justo, frente a la imposición de las leyes.

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